Al igual que en el caso de las firmas, si perseguimos lo más positivo estaremos en la línea de la sencillez: cuanto menos rúbrica, mejor. Ello denota una personalidad más positiva, madura y equilibrada.
Pero comentemos algunos casos que son interesantes a la hora de identificar algunos rasgos psicológicos.
El primer aspecto que debemos considerar son las posibles igualdades o diferencias entre el cuerpo de escritura y la firma.
Cuando las características grafognómicas son iguales a las del texto estamos ante una persona con una buena integración entre cómo es y cómo se manifiesta; podemos confiar en ella porque no debemos esperar que tenga dobleces. Son personas que se muestran como son.
Si por el contrario encontramos diferencias significativas entre la firma y el texto también existirán diferencias entre cómo es y cómo se muestra por lo que debemos de desconfiar de esa persona.
Algunas rúbricas llaman también la atención por lo curvo de sus trazos; en cambio, otras son predominantemente angulosas.
En el primer caso estamos ante una persona de naturaleza extrovertida, sociable, de trato suave y dulce mientras en el segundo predomina una forma de trato más escueto, con mayor tendencia a la introversión.
Suelen ser igualmente llamativas las rúbricas a las que acompaña un punto final. Son típicas de personas meticulosas que buscan la perfección y repasan si es necesario sus trabajos. Si lo que buscamos es exactitud, precisión y responsabilidad esa es la persona ideal.
Cuando la rúbrica aparece cortada pro dos pequeñas rayas estamos ante la típica persona teatral que derrama emoción en lo que pasa, en lo que nos cuenta, la clásica persona que nos explica que ha pinchado una rueda de forma tan afectada y florida, con tal lujo de detalles, que bien podría hacer de lo que es una simple anécdota todo un guión de cine.

¿Y las personas que dibujan la rúbrica antes de firmar?
Pues suelen ser personas con grandes dotes de planificación, individuos que antes de hacer un trabajo lo organizan y planean de forma minuciosa
calculando las posibilidades reales, los efectos de sus acciones. Personas muy prudentes.
¿Y cuando la firma queda literalmente tachada por la rúbrica?
Pues en tales casos hay que prestar atención porque se trata de personas con falta de autoestima, que no se quieren en absoluto, pudiendo llegar a tendencias autoagresivas.
¿Y qué pasa, por último, si la rúbrica es inexixstente?
Pues, sencillamente, que hay que felicitar a esa persona porque tiene un nivel de madurez y seguridad en sí misma digno de elogio.